sábado, 2 de diciembre de 2017

El libre albedrío de las mujeres

El problema del libre albedrío es probablemente el más irresoluble de la filosofía y ya hemos hablado aquí de él. Mi postura es que lo que somos es fruto de genes, ambiente y azar y que no tenemos ni voz ni voto en nada de todo ello. Lo que hacemos es consecuencia de lo que somos y, por lo tanto, si no hemos elegido lo que somos no hay mucho lugar para decir que hacemos libremente lo que queremos. Pero, como se suele decir, el jurado sigue reunido y no hay todavía sentencia final sobre esta cuestión. Sin embargo, la sociedad está llegando a una solución innovadora y original al problema. La nueva respuesta es que los hombres sí tienen libre albedrío pero las mujeres no.

Viene esto a cuento del nuevo movimiento que defiende que las mujeres no deberían ir a prisión y  que pide que se cierren las cárceles de mujeres. Se vienen publicando artículos sobre este tema tanto en Reino Unido como en EEUU pero no sabía que un organismo que apoya la propuesta es la mismísima ONU (hay que decir que la resolución de la ONU excluye a las mujeres condenadas por crímenes violentos o graves). 

En el artículo de The Guardian que he enlazado más arriba, Mirko Bagaric (director de un centro para sentencias basadas en la evidencia de Melbourne) da varios argumentos para defender esta postura aunque el que me interesa especialmente es el último: 1) que los delitos cometidos por mujeres son de menos gravedad y tienen que ver con delitos contra la propiedad y relacionados con las drogas (me parece muy bien pero no veo razón para que este mismo argumento no se pueda aplicar también a hombres que hayan cometidos delitos relacionados con las drogas o con robos), 2) que las mujeres reinciden menos (10% menos de recidivismo, dicen), 3) que las mujeres sufren más en prisión 4) que el encarcelamiento de las mujeres afecta más a la sociedad porque las mujeres suelen ser las cuidadoras de otras personas como hijos o padres 5) que las mujeres son menos culpables cuando cometen un crimen.

Como decía, me interesa este último y no voy a entrar en los otros. Sólo hacer el comentario general de que los beneficios penitenciarios o la aplicación de atenuantes no debe ser nunca basada en el sexo sino en las circunstancias y características de las personas. Si un hombre es el único cuidador de su padre mayor con demencia se le deberían aplicar las medidas pensadas para cualquier persona que sea  la cuidadora de alguien. Pero vamos al último punto de Bagaric ya que, según él, existe una profunda y devastadora relación entre la victimización infantil sexual y violenta y los delitos de las mujeres. Cita estudios en USA que muestran que el 23-37% de las presas han sufrido abuso sexual antes de los 18 años. En Australia las tasas son más altas y concluye que encarcelar a las mujeres es a menudo un caso de victimización de la víctima.

Bien, quiero comentar aquí el siguiente artículo de la revista Child Abuse Review: Individual, Family an abuse characteristics of 700 british child and adolescent sexual abusers. En este estudio analizan las características de 700 jóvenes (el 97% chicos) referidos a 9 servicios para adolescentes que han  cometido abusos sexuales (los atienden hasta los 18 años de edad). Merece la pena recordar que entre un cuarto y un tercio de todos los abusos sexuales los cometen niños y adolescentes. Es el estudio más grande que se había publicado hasta esa fecha (2013) con una de las muestras más amplias de cualquier estudio internacional. Algunas de las cosas que los investigadores encuentran son las siguientes: 

  • la edad media a la que se refiere a los jóvenes es 14 años y el 42% tiene ya una condena judicial
  • el 38% tienen discapacidad intelectual
  • El 66% ha sufrido trauma infantil incluyendo abuso físico, emocional, psicológico, abandono severo y rechazo parental, rupturas y conflictos familiares, violencia doméstica y abuso de drogas y alcohol por los padres.
  • El 50% ha sufrido abuso sexual durante la infancia, en el 31% hay pruebas documentadas de que estos chicos han sido victimizados sexualmente en la infancia y en un 19% hay fuertes sospechas del equipo  pero no hay evidencia documental.

¿Son estos chicos más culpables que las mujeres que han sufrido abuso infantil? ¿El vínculo profundo y devastador entre la victimización infantil y los delitos posteriores no existe en el caso de los hombres? ¿Estamos victimizando a víctimas en el caso de los chicos? La pobreza, el maltrato infantil, la discapacidad intelectual, etc., ¿solo afecta a las mujeres y no a los hombres? ¿los hombres son superhéroes que están por encima de la influencia de estos factores de manera que su responsabilidad nunca se ve afectada y con su libre albedrío siempre podrían haber elegido no hacer el mal? Habría muchas cosas que analizar aquí pero voy a señalar un par de ellas. Una sería que hay un dogma prevalente en nuestra sociedad que dice que sólo puede haber una víctima y ese rol de víctima ya está adjudicado: las mujeres. Sugerir que muchos hombres son víctimas y que sufren desventajas o discriminación es anatema y no se puede siquiera ni plantear. En segundo lugar, creo que es una contradicción que las mujeres quieran ser consideradas a efectos legales y morales en igualdad de condiciones con los hombres pero que a la vez pidan un trato diferente para ellas por el hecho de ser mujeres.

Por otro lado, aunque en este tema que estamos tratando de pedir que las cárceles sean solo para hombres es donde se ve más claramente hay otros ejemplos en los que se considera que las mujeres no son realmente responsables de sus decisiones y preferencias, se cuestiona si son válidas, como veíamos por ejemplo en el tema de las elecciones de carrera en la entrada sobre la paradoja sexual o sobre la elección de carreras STEM. Creo que esta postura implica que las mujeres, a diferencia de los hombres, no son agentes autónomos sino entes pasivos que necesitan ser tutelados como si fueran niños. No es sólo que todos esos argumentos no se sostengan sino que realmente disminuyen e infantilizan a las mujeres. Finalmente, señalar que un sistema que no es justo con todas las personas no es un sistema justo.

@pitiklinov

Referencias:







viernes, 1 de diciembre de 2017

Un modelo de dos sistemas para entender la ansiedad y el miedo

Joseph LeDoux es un reconocido experto en amígdala, miedo y en general en todo lo relacionado con las emociones y el cerebro. También es líder del grupo musical The Amygdaloids donde se toma con humor los mismos temas de neurociencia y emociones que trabaja  científicamente. No hace mucho ha publicado un artículo con Daniel Pine donde propone un modelo de la ansiedad y el miedo diferente al que está mayoritariamente asumido, con la idea de intentar sacar a los tratamientos disponibles en la actualidad para estos problemas -tanto farmacológicos como de psicoterapia- del punto muerto en el que se encuentran. 

El modelo admitido actualmente propone que el miedo es una función innata de regiones cerebrales subcorticales. Los humanos hemos heredado de los animales un sistema límbico que es el responsable de las emociones. En concreto, el miedo sería un producto de la amígdala a la que se le suele llamar el “centro del miedo” o el “circuito del miedo”. Una amenaza inminente activa el núcleo lateral de la amígdala que tiene conexiones con el núcleo central de la misma, el cual sería el que pondría en marcha la expresión de una serie de reacciones defensivas conductuales, como la “congelación” u otras, así como una serie de reacciones fisiológicas. La amígdala tiene también conexiones con el núcleo accumbens que controlaría otras acciones defensivas como la evitación. Aunque los componentes clave de este sistema son subcorticales, como estamos señalando, su acción estaría modulada por ciertas áreas corticales. Por ejemplo, la extinción de respuestas defensivas debido a amenazas aprendidas estaría regulada por las conexiones de la corteza ventromedial y el hipocampo con la amígdala.

Todo esto se admite porque hay datos que lo apoyan como que las personas sin amígdala no tienen las reacciones normales antes las amenazas o que las amenazas activan la amígdala en personas sanas e inducen una respuesta exagerada en personas con trastornos de ansiedad. El problema estaría en que este modelo asume que este único sistema subcortical es el que controla los sentimientos conscientes de miedo así como las respuestas fisiológicas y conductuales y hay otros hechos que no es capaz de acomodar. Por ejemplo, no hay una correlación entre el grado de la experiencia subjetiva de miedo o ansiedad y las mediciones conductuales o fisiológicas. Por otro lado, pacientes sin amígdala son capaces de sentir miedo y pánico. También se ha visto que amenazas subliminales de miedo disparan las respuestas fisiológicas periféricas sin que el sujeto sea consciente de los estímulos. Así mismo, pacientes con ceguera cortical que no detectan conscientemente estímulos procedentes de un hemicampo visual, sí muestran actividad de la amígdala como respuesta a estos estímulos.

Por ello, LeDoux propone su modelo compuesto por dos sistemas que veis en la figura. La amígdala no sería la responsable de la experiencia de miedo, contribuye a ella al detectar una amenaza pero no es la responsable directa de esta experiencia subjetiva. Los sentimientos subjetivos dependerían de las mismas regiones corticales que se encargan de otras experiencias conscientes, las llamadas áreas de asociación, que se encargan de otros procesos como la atención y la memoria de trabajo. Estas áreas estarían en la corteza prefrontal medial y lateral y en el neocortex parietal. Fijaos en una cosa importante de la que ahora hablaremos: esas áreas corticales no son exclusivas para el miedo, son áreas que procesan todo tipo de experiencias subjetivas conscientes y no solo las del miedo.

Todo esto es importante por la siguiente razón. El descubrimiento de nuevos medicamentos se basa en estudios en animales, pero en animales no podemos estudiar los sentimientos subjetivos. Para valorar los efectos de un ansiolítico se pone, por ejemplo, a  ratones en una situación que suelen evitar habitualmente, como un espacio abierto en el que pueden ser cazados, y se mira si bajo los efectos de la sustancia no muestran este miedo. Pero cuando medicamentos desarrollados de esta manera se han probado en humanos no han reducido los sentimientos de miedo o ansiedad. El error de este planteamiento, como veis, está en suponer que los circuitos para las respuestas conductuales de miedo y para la respuesta consciente subjetiva son los mismos. La gente viene a tratamiento por la sensación subjetiva principalmente y la eficacia de los tratamientos se mide por su efecto sobre esas mismas sensaciones, es decir, si el paciente se siente mejor.

Podemos rebatir este planteamiento señalando el hecho de que las benzodiacepinas y los antidepresivos hacen que la gente se sienta menos ansiosa. Pero no está claro que estos medicamentos actúen por un efecto directo sobre la ansiedad sino que hay pruebas de que sus efectos pueden ser debidos a una acción más amplia de embotamiento emocional y de alteraciones cognitivas en atención y memoria. Si esto es así no sería muy correcto hablar de efecto ansiolítico. Es más, cabe la posibilidad de que no podamos actuar directa y exclusivamente sobre la ansiedad y el miedo si LeDoux tiene razón y todas las emociones se experimentan en las mismas áreas de asociación. No habría una diana exclusiva para la ansiedad y el miedo y al actuar sobre ellas estaríamos actuando sobre todas nuestras capacidades emocionales y cognitivas.

Esa sería la parte mala pero este modelo doble de Ledoux también abre una vía para nuevas intervenciones terapéuticas más eficaces. Por ejemplo, las nuevas tecnologías de la información de las que disponemos hacen posibles aplicar exposiciones o manipulaciones de la atención sin el conocimiento del sujeto, de forma subliminal. Por ejemplo, la extinción subliminal sería una forma de exponer a los pacientes a amenazas sin inducir unos excesivos sentimientos de miedo. De esta manera podríamos disminuir la activación de los circuitos subcorticales y rebajar así el input que llega a los circuitos corticales con lo que disminuiría la experiencia de miedo. De esta manera, las intervenciones de psicoterapia tradicional tendrían luego más facilidad para actuar.

También podríamos personalizar los tratamientos. Hoy en día, a nivel de investigación con técnicas de neuroimagen, podemos ver la activación de los distintos circuitos corticales. Formas de psicoterapia basadas en el esfuerzo y en la reevaluación no serían útiles si hay una hiperactivación subcortical. Sería mejor dirigir a estos pacientes a medicamentos o psicoterapias que actúan sobre las estructuras subcorticales. Pacientes sin esa hiperactivación subcortical serían mas susceptibles de tratamientos de reevaluación o de psicoterapia al uso. 

Bueno, suena todavía a ciencia-ficción hablar de estos bio-marcadores basados en neuroimagen y mucho de lo que plantea LeDoux pero desde luego necesitamos mejorar los tratamientos de los que disponemos y todas las ideas que nos permitan explorar nuevas rutas son bienvenidas.

@pitiklinov

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sábado, 25 de noviembre de 2017

Inteligencia Artificial y predicción del suicidio

Acaba de publicarse recientemente un estudio sobre la predicción del suicidio basado en neuroimagen y en una clase de inteligencia artificial llamada aprendizaje automático (machine learning) con unos resultados tan sorprendentes que he pensado que merecía la pena comentarlo aquí.

El estudio se titula Machine learning of neural representations of suicide and emotion concepts identifies suicidal youth. Lo que los investigadores han hecho es lo siguiente: han comparado un grupo de 17 adolescentes con ideación suicida con otro grupo de 17 sujetos control (de acuerdo en que la N es muy pequeña) y la máquina ha conseguido identificar a los suicidas con una fiabilidad nada menos que del 91%. Pero no sólo eso. Dentro del grupo con ideación suicida, 9 habían realizado un intento de suicidio previo y 8 no tenían intentos de suicidio. La máquina diferenció entre ambos con una fiabilidad de 0,94. Vamos a explicar un poco lo que hacen en el estudio.

Cuando pensamos en un concepto esto da lugar a una “firma de neuroimagen” diferenciada en la resonancia magnética funcional. Por ejemplo, si pensamos en el concepto “cuchara” se van a encender áreas que tienen que ver con la manipulación de la cuchara (localizadas en regiones motoras) así como otras áreas relacionadas con el proceso de comer (localizadas en áreas gustativas, en la ínsula y en el giro inferior frontal). Simplificando, diríamos que el cerebro se enciende de una manera u otra según el concepto en el que estemos pensando. Entonces lo que hacen los investigadores es dar a los sujetos experimentales una serie de conceptos para que piensen en ellos: muerte, crueldad, bueno, tristeza, culpa, orgullo etc. También dan a la máquina unos algoritmos para que aprenda de forma autónoma acerca de estos patrones cerebrales. Su hipótesis es que la máquina va a diferenciar a los sujetos basándose en los patrones neuronales y eso es lo que ocurre. A la hora de diferenciar entre sujetos con antecedentes de intentos autolíticos y los que no, se basan en que el patrón emocional que aparece en neuroimagen es diferente.

La utilidad de este estudio es evidente por dos razones. Una por su aportación a la predicción de la conducta suicida y otra porque la identificación de áreas asociadas a ideación autolítica puede servir para tomar medidas preventivas como estimular esas zonas con estimulación transcraneal o técnicas por el estilo.

En cuanto a las limitaciones del estudio algunas consideraciones. Primero, como hemos comentado la n es muy pequeña. En segundo lugar, la técnica requiere individuos altamente colaboradores y centrados en la tarea, que dura por lo menos 30 minutos. Es curioso que entre las pruebas que se les pasan hay un Wechsler abreviado de inteligencia  y los sujetos del grupo suicida puntúan de media 124,1 frente al grupo control que puntúa 121,2. Tanto unos como otros están entre una y dos desviaciones estándar por encima de la media así que no sabemos si hay que ser especialmente inteligente para participar en un estudio de este tipo. Otra limitación que reconocen los autores es que en el estado actual de su tecnología no pueden diferenciar entre ideación suicida y psicopatología en general, por lo que se supone que el grupo control no tenia psicopatología. De haber padecido algún trastorno mental la diferenciación habría sido menos fiable. También hay que precisar que identificar ideación suicida no es igual a prevenir el suicidio dado que la mayoría de la gente que tiene ideación suicida no actuará en base a ella. Pero dado que el programa también es capaz de separar a los que han tenido intentos previos de los que no, es teóricamente posible esperar que en el futuro serían capaces de diferenciar el patrón emocional de alguien que tiene un riesgo de actuar de alguien que no.

Volviendo a lo de la colaboración del sujeto, la realidad actual es que el 80% de los pacientes que se suicidan en un hospital psiquiátrico, o nada más ser dados de alta, no comentaron en su última entrevista ideas de suicidio. Con tecnología de este tipo, en principio, no solucionamos el problema de la colaboración. Si el sujeto no quiere pensar en los conceptos que le ofrecemos o se pone a pensar en otra cosa podría engañar a la máquina. Pero sería posible incluso que el programa pueda aprender también estos patrones y a pesar de la oposición del sujeto identificar huellas neuronales de suicidio. 

En cualquier caso, estamos ante un primer paso hacia algún tipo de prueba objetiva que nos permita identificar el riesgo de suicidio, lo que puede ser un avance muy importante. Lo que también se nos abre es un montón de interrogantes de tipo ético sobre los límites legales y morales a la utilización de este tipo de pruebas y el respeto a la libertad de la persona si algún día estuvieran disponibles.

@pitiklinov




Maldad y Deshumanización


Nuestros enemigos son humanos. Por eso queremos matarlos
-Tage Rai

Tage Rai
Uno de los procesos que se ha utilizado tradicionalmente para explicar la maldad humana es el de la deshumanización que consiste en privar a las personas de sus características humanas. Hablamos de él al explicar cómo la gente normal se convierte en genocida y comentamos que se manifiesta por ejemplo en el lenguaje. Los genocidas tachan a sus víctimas muchas veces de parásitos, gérmenes, plagas, ratas u otro tipo de epítetos que dejan claramente a la vista que no los consideran humanos al mismo nivel que ellos mismos. La razón por la que habría que deshumanizar a las víctimas sería que los seres humanos tenemos una fuerte inhibición para matar a otros seres humanos. Si los consideramos menos que humanos entonces no entraría en acción esa inhibición o rechazo a asesinar y nos sería más fácil pasar a la acción. Sin embargo, esta postura ha empezado a recibir ataques de varios autores, el último de los cuales ha sido Paul Bloom en este artículo en el New Yorker titulado La Raíz de toda crueldad.

La visión tradicional la tenemos en libros como el de David Livingstone Smith titulado Less than human: why we demean, slave and exterminate others, cuya idea central es que el genocidio ocurre cuando no apreciamos la humanidad de los otros, y pone como ejemplo el caso de los esclavistas norteamericanos que no consideraban a los negros verdaderos seres humanos. El antropólogo Claude Levi-Strauss también pensaba que la humanidad llega hasta los límites de la tribu, del grupo lingüístico o incluso de la tribu, y los que están más allá de ese límite ya no son humanos.

Sin embargo, hay razones para pensar que la verdad no es que matemos a los semejantes porque no son humanos sino precisamente porque lo son. En muchos campos de fútbol se ha insultado a jugadores de color tratándoles como a monos con insultos o gestos como lanzarles plátanos. Pero los fans no piensan realmente que lo sean sino que tratan de humillarles y herirles. Para pensar que estas pullas van a hacerles daño hay que anticipar que van a entender su significado y creer que se van a sentir avergonzados. Después de todo, lanzar un plátano a un mono no es ninguna humillación, por lo que hay que asumir que la gente no cree realmente lo que dice. De la misma manera, cuando Hitler anexionó Austria en 1938 puso a los judíos de rodillas en las calles a limpiar el suelo con cepillos. Pero la gente que iba a verlo no pensaba tampoco que los judíos no tuvieran emociones humanas. Si consideraran que los judíos no tienen sentimientos, la multitud que presenciaba el espectáculo no habría tenido mucho que ver. Se habían juntado allí para verles sufrir.

Por otro lado, la deshumanización no tiene que llevar necesariamente a la crueldad. No hay nada malo por ejemplo en que un cirujano vea al ser humano que está operando como un mero cuerpo. Puede ser importante que los médicos no tengan ciertas reacciones humanas como ira, asco o deseo sexual cuando examinan a su pacientes y, en cierta manera, los traten como objetos (esto no quiere decir que los médicos deban perder su humanidad ni mucho menos). 

Uno de los libros que menciona Paul Bloom es el de la Violencia Virtuosa, de Alan Fiske y Tage Rai, del que ya hemos hablado aquí. Y precisamente Tage Rai, que es psicólogo, acaba de publicar un artículo en Agosto de este año donde trata este tema. La mayoría de teorías, como  hemos comentado, asumen que la violencia es motivada por razones instrumentales (un beneficio) o por impulsividad y que las inhibiciones morales contrarrestan la violencia. Sin embargo, Rai plantea que la violencia es motivada por sentimientos morales y que los autores de violencia moral desean herir a otros seres humanos. Rai diferencia entre violencia instrumental (el autor no desea herir a la víctima sino conseguir un objetivo, como quitarle el dinero) y violencia moral en la que los autores buscan precisamente hacer daño a las víctimas porque piensan que se lo merecen. En la violencia motivada moralmente se busca herir a seres humanos completos, seres humanos que son capaces de pensar, sufrir vergüenza, dolor, de tener emociones morales y de entender su significado. En una serie de experimentos Rai demuestra que la deshumanización aumenta la violencia instrumental pero no la violencia moral. 

Pero Tai sí acepta un papel para la deshumanización en este fenómeno. Dice que la deshumanización lleva a indiferencia y esto puede conducir a que los espectadores de la violencia no intervengan, como plantea que ocurrió con el pueblo alemán cuando no reaccionó ante la violencia nazi contra los judíos. La deshumanización favorecería la violencia diaria al hacer que los observadores no intervengan por provocar indiferencia, apatía al sufrimiento y mirar para otro lado.


¿Significa todo esto que no tenemos una inhibición  para matar otros seres humanos? No creo. Tenemos inhibición para matar pero sólo si no hay una buena razón para hacerlo y la moral es la mejor de las razones para poder hacerlo con la conciencia tranquila porque estamos matando a los malos, a los que impiden que tengamos un mundo mejor y feliz. Si reforzamos los motivos morales podemos superar cualquier aversión a la violencia. Es más, los autores de violencia moral pueden llegar a… ¡humanizar incluso a la víctima! , si es necesario, para generar el sentido moral que la violencia necesita para ser llevada a cabo.

La moraleja es algo a lo que ya nos hemos referido anteriormente en este blog: la moral -nuestro sentido del bien y del mal- es un arma de doble filo porque es la causa de todo lo bueno que hay en nosotros, pero también de todo lo malo. Lo mejor y lo peor de nosotros proviene de ver a los demás como humanos. Tenemos que seguir estudiando los motivos morales que nos llevan a agredir a los demás porque es algo que estamos viviendo a diario en la calle y en las redes sociales.


@pitiklinov

domingo, 19 de noviembre de 2017

Big Data, Big Five y manipulación de masas


“Nuestro smartphone es un enorme cuestionario psicológico que rellenamos continuamente, consciente o inconscientemente”

Hoy ha caído en mis manos, gracias a Twitter (Twitter tiene también cosas buenas y no solo las que comentábamos en la entrada anterior :)), un artículo un poco antiguo ya pero que creo que merece la pena comentar en el blog. Resumido, trata de cómo se puede hacer una huella digital de todos nosotros (una recopilación de toda nuestra actividad en la web y de uso del móvil) para construir un perfil psicológico que suele basarse en el modelo de los Cinco Grandes (Big Five). Una vez realizado ese perfil, los anuncios comerciales o la propaganda electoral se dirige de forma quirúrgica hacia grupos o incluso individuos concretos. Se dice que técnicas de este tipo se han utilizado, por ejemplo, en la campaña electoral de Trump. Suena conspiranoico pero todo ello se basa en el trabajo del psicólogo, Michal Kosinski, que es un trabajo serio.

Michal Kosinski es polaco y experto en psicometría, la medición de rasgos psicológicos como los de personalidad, y en Big Data. Big Data, como ya es conocido, va de que todo lo que hacemos tanto on-line (Internet, redes sociales, etc.) como en el mundo real deja una huella digital: cuando pagamos con una tarjeta, las búsquedas que hacemos en Google, los movimientos que hacemos con nuestro móvil en el bolsillo…absolutamente todo. Un aspecto que Kosinski ha estudiado especialmente y del que vamos hablar es el de los likes que damos en Facebook.

En 2008 Kosinski se unió a David Stillwell que había desarrollado una aplicación para Facebook, Mypersonality, donde los usuarios contestaban una serie de preguntas psicológicas y cuestionarios. La aplicación devolvía al usuario un perfil de personalidad basado en el modelo de los Big Five y existía la opción de que los usuarios dieran su permiso para usar su perfil de Facebook a los investigadores. El caso es que la aplicación gustó y millones de personas rellenaron los datos con lo que los dos investigadores se encontraron con una enorme base de datos que combinaba sus puntuaciones de personalidad y sus datos de actividad en Facebook.

Lo que los investigadores hicieron en los siguientes cinco años fue muy sencillo: correlacionar los datos de personalidad con los datos de todo tipo de actividad on-line que ellos tenían: sus “likes”, lo que compartían, su sexo, edad, lugar de residencia, etc. Y aquí empezaron a pasar cosas interesantes. Por ejemplo, descubrieron que los hombres que usaban la marca de cosméticos MAC era ligeramente más probable que fueran gays. O que uno de los mejores indicadores de heterosexualidad era que gustara Wu-Tang Clan. Los seguidores de Lady Gaga era más probable que fueran extrovertidos y que a los que les gustaba la filosofía era más probable que fueran introvertidos. Y esto es lo importante: aunque el poder de predicción de cada uno de esto datos es muy débil, si combinan decenas, cientos o incluso miles de estos datos la capacidad de predicción es realmente muy grande.

Para que os hagáis una idea. Utilizando una media de 68 likes, Kosinski podía predecir el color de la piel (con 95% de fiabilidad), la orientación sexual (88%) o la afiliación al partido demócrata o republicano (85%). Y no sólo eso sino la afiliación religiosa, la inteligencia, el uso de alcohol, tabaco y drogas…Incluso se podría deducir si los padres de la persona estaban divorciados. Kosinski podía evaluar a la persona mejor que sus amigos y familiares. Con 70 likes la conocía mejor que sus amigos, con 150 mejor que sus padres y con 300 mejor que su pareja. Kosinski publicó estos resultados (es el estudio de 2014 de las referencias) e inmediatamente recibió un amenaza de demanda y una oferta de trabajo, ambas de Facebook. También Facebook hizo privados los likes porque hasta entonces eran públicos. (por cierto, si quieres que te predigan tu perfil lo puedes hacer aquí). Pero no son sólo los likes, sino también las páginas que tienes en Facebook, numero de contactos, etc. Y no sólo por la actividad on-line. Por ejemplo, el sensor de movimiento del móvil revela lo rápido que te mueves y lo lejos que viajas (lo que correlaciona con inestabilidad emocional). Nuestro móvil, concluyó Kosinski, es un cuestionario psicológico que rellenamos constantemente, consciente o inconscientemente.

Pero Kosinski se empezó a dar cuenta inmediatamente del poder de estas herramientas para manipular a la gente y empezó a informar de ello con advertencias en sus artículos (del tipo: este enfoque puede suponer una amenaza para el bienestar, la libertad o incluso la vida de las personas) y en charlas. Y le empezaron a llegar proposiciones indecentes, como la de un tal Aleksandr Kogan en representación de una empresa llamada SCL, para usar su base de datos de MyPersonality, a lo que Kosinski se negó.

Y aquí termina la parte científica y empieza la parte conspiranoica que voy a resumir más brevemente. Llegó el Brexit y su sorprendente resultado y se habló de que una compañía de manejo de Big Data -con la que Kosinski no tiene nada que ver-, Cambridge Analytics, había estado implicada, lo que no está probado. Pero luego llega la campaña de Trump y éste sí que contrata a Cambridge Analytics que antes había participado en las campañas de Ben Carson y Ted Cruz. Alexander Nix, de Cambridge Analytica explica cómo trabajan. Primero compran datos personales de todas las fuentes que pueden: registro de la propiedad, compañías automovilísticas, datos de compras, pertenencia a clubs, revistas que lee la gente, iglesia a la que  acude, etc. Con todo ello hace un perfil de personalidad de cada persona con su dirección, sus miedos, necesidades e intereses. Nix dice que tienen un perfil de personalidad de todos los adultos de EEUU: 220 millones de personas…

Lo que hacen entonces estas compañías de Big Data es diferentes versiones de los anuncios, del marketing o de la propaganda electoral que quieren hacer llegar a los usuarios. El mismo producto lo venden de manera diferente a alguien que puntúa alto en neuroticismo o a alguien que puntúa bajo. Se hacen versiones del mismo anuncio, unas para intorvertidos y otras para extrovertidos, etc. Aquí lo explica y podéis ver que funciona. Este artículo hace referencia al trabajo de 2017 del grupo de Kosinski que tenéis en la bibliografia. 

Pero,¿han influido los métodos de Cambridge Analytics en la victoria de Trump? La verdad es que no hay pruebas de ello. Pero estaréis de acuerdo conmigo que estamos ante una tecnología con un potencial de manipulación realmente enorme y que es bueno ser conocedor de su existencia. Sus implicaciones éticas es probable que obliguen a algún tipo de regulación en el futuro.

@pitiklinov

Referencias:











viernes, 17 de noviembre de 2017

Diferencia sexuales en el asco

La mayoría de los grandes males que el ser humano ha infligido a otros seres humanos proceden de estar seguro de algo que, en realidad, era falso.-Bertrand Russell

Compartir en Twitter un artículo que dice que las mujeres tienen una mayor sensibilidad al asco y es menos probable que se ocupen en trabajos que provocan asco como gestión de residuos u operario de aguas residuales es por lo visto una ofensa contra las mujeres. Lo descubrí el pasado jueves cuando mi timeline de Twitter se llenó de gente insultándome, gente que por supuesto no se había leído el artículo y que no quería debatir ni argumentar ni dar datos, sólo descalificar moralmente (un ejemplo de indignación moral en la era digital). Por alguna razón que se me escapa, probablemente sintieron que hablar de una mayor sensibilidad al asco de las mujeres es algún tipo de desprecio, ignorancia o algo similar. La mayoría de ellos argumentaron, con razón, que las mujeres son mayoría a la hora de cambiar pañales, trabajar como enfermera (lo que implica enfrentarse a enfermos con lesiones o patología que pueden dar asco) o limpiando los baños en casa. Un objeción muy razonable, que podría haber sido planteada con un comentario del tipo: “¿y cómo explican los autores que las mujeres sean las que más se encargan de cambiar pañales o atender enfermos?”. Pero no, los comentarios no fueron precisamente de ese tipo sino despreciativos hacia un servidor.

Pues bien, uno de los hallazgos más consistentes de la literatura sobre el asco es que las mujeres son más sensibles al asco que los hombres. El asco se mide con escalas como la Disgust Sensitivity Scale con 32 ítems, de la que hay una versión revisada, la Disgust Sensitivity Scale  Revised,  o la Three Domain of Disgust Scale. También se mide por exposición a unos conjuntos de imágenes y por la expresión facial de asco. Las mujeres puntúan más alto en todas ellas. Rozin encontró que es menos probable que las mujeres se impliquen en 26 tareas que despiertan asco, como por ejemplo comer una pieza de dulce de azúcar con forma de caca de perro. En muestras no-clínicas las mujeres puntúan también más alto en miedo a contaminación relacionado con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), un trastorno relacionado con el asco, y también es más probable que  las compulsiones de limpieza del TOC se desarrollen más en mujeres. Estas diferencias entre hombres y mujeres en la sensibilidad al asco no se manifiestan hasta la pubertad o la juventud. En alguno de los poco estudios que se han hecho en niños (edad media 7 años) no se han encontrado diferencias.

Entonces, ¿cómo explicamos lo de los pañales y el trabajo de enfermería? No tengo toda la respuesta pero podemos hacer algunos educated guesses. El artículo de Steinkofp de la bibliografía trata precisamente del conflicto entre el asco y la empatía a la hora de tratar enfermos y nos puede dar algunas pistas. A la hora de atender a un enfermo se da un conflicto entre dos emociones: una es la empatía (ayudar) y la otra es el asco (evitar el contagio) . Las dos van a actuar al mismo tiempo y la conducta final dependerá de una serie de circunstancias. Por ejemplo, uno de esos factores será la relación entre el paciente y el cuidador: el asco es más fuerte ante extraños que ante familiares. Se ha visto en estudios que las madres encuentran el olor de los pañales de sus hijos más agradable que el de los pañales de otros niños. También es más aceptable compartir un cepillo de dientes con un hermano que con el cartero. La cercanía emocional, la familiaridad, o la pertenencia al mismo grupo disminuyen la fuerza del asco. Por otro lado, sabemos que las mujeres prefieren trabajar con personas antes que con cosas, y el tamaño del efecto es muy grande (0,93). Unido esto a la diferencia en empatía podemos comprender que no es lo mismo atender a tu hijo, o a enfermos, que trabajar en colectores de aguas residuales. De todos modos, por supuesto que el asco no es la única explicación para esas diferencias ocupacionales.

El grueso de los artículos que cito plantean hipótesis acerca de la causa última, es decir, del origen evolucionista de esa diferente sensibilidad al asco de hombres y mujeres, un tema que no está resuelto todavía y en el que no voy a entrar.

Pero lo triste es que Twitter, que es una gran herramienta para compartir artículos, ideas e información, se utiliza principalmente por muchos para el exhibicionismo moral, el señalamiento ante nuestro grupo de lo virtuosos que somos y para arrogarse una superioridad moral sobre los demás. Debe de ser una gozada sentirse en posesión de la verdad absoluta e ir así por la vida.

@pitiklinov

Referencias:

Al-Shawaf L (2017) Sex differences in disgust .Why are women more easily disgusted than men? Emotion Review November 6 doi: https://doi.org/10.1177/1754073917709940

Fleischman, D. S. (2014). Women’s disgust adaptations. In Weekes-Shackelford, V.A., &
Shackelford, T.K. (Eds.), Evolutionary perspectives on human sexual psychology and behavior (pp. 277-296). New York: Springer.







domingo, 12 de noviembre de 2017

Explicando el Postmodernismo

En esta entrada me voy a meter en camisa de once varas porque voy a abordar un tema fundamentalmente filosófico por lo que me encuentro en buena medida como pez fuera del agua. El mensaje fundamental, por si alguien no la quiere leer entera, es que si queremos entender lo que está ocurriendo en el mundo a nivel político y científico debemos leer algo sobre la ideología llamada postmodernismo. Si queremos entender los problemas que está teniendo la libertad de expresión en USA, si queremos entender la llamada política de identidad (identity politics) que está volviendo a dividir a la gente por razas, sexo o el grupo al que pertenecen; si queremos entender la interseccionalidad; si queremos entender la negación que la ideología de género está haciendo de la biología y de la evolución, negación que está llegando a revistas supuestamente científicas como el Scientific American…; si queremos entender eso y muchas otras cosas más, de algunas de las cuales hemos tratado anteriormente en el blog, tenemos que leer acerca del postmodernismo. 

Eso es lo que yo voy haciendo leyendo las cosas que caen en mis manos sobre este tema y aquí voy a compartir las ideas de un libro titulado Explaining Postmodernism. Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault, del filósofo Stephen R.C. Hicks. En el libro, Hicks hace un recorrido por los antecedentes filosóficos del postmodernismo desde Kant hasta la actualidad así como de los antecedentes políticos. Por supuesto, todo es discutible, y más en filosofía y política, así que otros filósofos, y ciudadanos en general, seguro que no estarán de acuerdo con Hicks. Pero creo que lo que vamos a tratar nos va a dar un “aroma”, unas pistas claras, para ver de qué va esto del postmodernismo y el problema que supone a nivel científico y en general para toda la sociedad y los valores que hemos mantenido hasta ahora. Adelanto que aunque se trata de filosofía y es una entrada bastante larga, es fácil de seguir y de entender, que el tema no os eche para atrás. Los lectores que sepan más del tema que nos iluminen en la sección de comentarios.

Antes de meternos en harina y a modo de definición vamos a dar dos pinceladas sobre lo que es el postmodernismo. Cualquier movimiento intelectual se define por sus premisas filosóficas fundamentales. Estas premisas afirman lo que es el ser humano, lo que es la realidad, cuáles son los valores y cómo podemos adquirir conocimiento. Es decir, cualquier movimiento intelectual tiene una metafísica -una concepción de la naturaleza humana y valores- y una epistemología: los principios, fundamentos y métodos del conocimiento humano. Aunque el postmodernismo se ha presentado a veces como anti-filosófico, tiene también sus premisas dentro de las cuales sitúa su pensamiento y su acción. A nivel metafísico, el postmodernismo es anti-realista, es decir, afirma que no existe una realidad independiente ahí fuera y la sustituye por un relato socio-lingüístico y construccionista. Epistemológicamente, dado que rechaza la existencia de una realidad exterior, el postmodernismo niega que la razón, o ningún otro método, sean métodos para adquirir un conocimiento objetivo de la realidad. Dado que la realidad es un constructo sociolingüístico, el postmodernismo enfatiza la subjetividad. Las explicaciones o relatos acerca de la naturaleza humana son colectivistas, sosteniendo que las identidades individuales son construidas por los grupos sociolingüísticos de los que los individuos son parte, grupos que son muy variables en dimensiones como sexo, raza, etnia y riqueza. El relato postmodernista consistentemente enfatiza las relaciones de conflicto entre estos grupos y, dado que no se da un papel a la razón, los conflictos entre estos grupos se resuelven fundamentalmente por la fuerza, sea enmascarada o desnuda. El uso de la fuerza lleva a relaciones de dominancia, sumisión y opresión. Finalmente, los temas postmodernistas en ética y política se caracterizan por una identificación con los grupos percibidos como oprimidos en los conflictos, y una voluntad de entrar en la refriega de su lado.

Bien, pero antes de hablar del postmodernismo hay que hablar del modernismo y del pre-modernismo para situarnos. El modernismo en filosofía empieza con Bacon, Descartes y Locke y se caracteriza por partir de la naturaleza, en vez de partir de lo sobrenatural o de Dios, que es lo que había antes. Los pensadores modernos dicen que la percepción y la razón son las formas humanas de conocer la naturaleza. Los pensadores modernos enfatizan la autonomía humana para hacerse a sí mismos contra opiniones previas premodernas como la del pecado original, por ejemplo. Los pensadores modernos ven al individuo como la unidad de valor, sostienen que la mente humana es soberana, en contraste con la visión premoderna o feudal que subordina al individuo a autoridades externas como las estructuras políticas (feudalismo) o religiosas. La época premoderna sería a grandes rasgos la época feudal que podemos situar entre los años 400 y 1.400 de nuestra era. 

La madurez del modernismo llegaría con la Ilustración. Los pensadores de la Ilustración sentaron las bases de las principales ramas de la ciencia: Newton, Leibniz, Linneo, Lavoisier en química, etc. El liberalismo aplicado a la política da lugar a la democracia liberal; aplicado a la economía da lugar al mercado libre, la revolución industrial y el capitalismo, etc. Por contra, el postmodernismo rechaza por completo el proyecto de la Ilustración: la razón, el individuo, la objetividad de la ciencia y del conocimiento…Las características del premodernismo, modernismo y postmodernismo las podéis ver resumidas en la tabla. 

Vamos a ver algunos de los temas del postmodernismo en distintos esferas de la vida de forma necesariamente muy resumida. En cuanto a la crítica literaria, el postmodernismo rechaza la noción de que los textos literarios tengan significados objetivos o interpretaciones correctas. Todas las afirmaciones de objetividad y verdad pueden ser deconstruidas. Según la versión de postmodernismo, la objetividad es reemplazada por la visión de que la raza, sexo u otra característica grupal del autor es la que modela las ideas y sentimientos del autor. Por lo tanto, la tarea del crítico literario es deconstruir el texto y revelar los intereses de raza, sexo o clase que hay debajo. Con respecto a la ley, hay que desconfiar de cualquier teoría universal y abstracta de la ley. Como no hay principios válidos universales de justicia, los argumentos son batallas retóricas de voluntades. Según la Teoría de la Crítica Legal (Critical Legal Theory), las constituciones y precedentes legales son indeterminados y la objetividad y neutralidad son fraudes. Todas las decisiones son subjetivas y motivadas por la preferencia o la política. La ley es un arma para  ser usada en la arena social del conflicto subjetivo, una arena en la que compiten voluntades y en la que se imponen los intereses de un grupo sobre los de otros grupos. El único antídoto a este veneno es la igual afirmación por la fuerza de los intereses subjetivos de los grupos oprimidos. 

Por lo que se refiere a la educación, el postmodernismo rechaza la noción de que el propósito de la educación sea entrenar las capacidades cognitivas de los niños para producir un adulto capaz de funcionar de forma autónoma en el mundo. Lo que la educación tiene que hacer es coger a un ser en esencia indeterminado y darle una identidad social. La forma de hacer esto es por el lenguaje y hay que usar el lenguaje de forma que cree un ser humano sensible a su identidad racial, sexual o de clase. Nuestro actual contexto social se caracteriza por una opresión que beneficia a blancos, hombres y ricos a costa de todos los demás. Esta opresión lleva a un sistema educativo que refleja solamente los intereses de los que están en el poder. Para contrarrestar este sesgo , la educación debe enfatizar los logros de los no-blancos, las mujeres y los pobres, y debe enseñar a los niños que el método científico no es una mejor manera de encontrar la verdad que cualquier otro método, y que los alumnos deben ser receptivos a otras formas de conocer.

Resumiendo, el postmodernismo es un movimiento cultural y filosófico que desafía y tiene una diana: el modernismo tal como se encarnó en la Ilustración y todo su legado y elementos esenciales. Pero la pregunta es: ¿Y de dónde ha salido el postmodernismo? Hicks plantea que el postmodernismo surge de la fusión de un componente filosófico -la epistemología escéptica que se origina en Kant- y de un componente político: el fracaso del socialismo. Vamos a ver cada uno por separado empezando por la filosofía

El componente filosófico del Postmodernismo

Vamos a tratar en este apartado los antecedentes filosóficos del postmodernismo, la filogenia, por así decirlo, de las ideas que han ido dándole forma. Lo que Hicks nos cuenta es que la Ilustración fue atacada desde el principio y que inmediatamente surgió una Contra-Ilustración. En el periodo que va de 1780 a 1815 se produce una división entre la cultura anglosajona y la alemana que se separan definitivamente entre sí siguiendo la primera el programa de la Ilustración y la segunda el de la Contra-Ilustración. Con el tiempo, el postmodernismo será el resultado del ataque de la Contra-Ilustración a la razón. Entender la filosofía alemana es fundamental para entender los orígenes del postmodernismo. Foucault y Derrida citan a Heidegger, Nietzsche y Hegel y de ello hablaremos un poco más adelante.

El modernismo tiene sus problemas filosóficos y sus debilidades, obviamente, por lo que es lógico que fuera atacado pero hay un tema que es muy importante: la religión y la nueva concepción de Dios. La Ilustración se carga la religión tradicional. Los pensadores de la Ilustración eran deistas, el dios que conciben es un dios distante, un arquitecto que opera por medio de la leyes de la lógica y las matemáticas que describen las ecuaciones de Newton y Leibniz y que no acciona la maquinaria del universo. No es un dios personal que intervenga en la vida diaria de los individuos. Al desarrollarse la razón se desarrolla la ciencia y la que pierde es la fe y la creencia en lo sobrenatural. ¿Y qué pasa con los valores? Pues aparece un mundo reduccionista y mecanicista que pone en cuestión el libre albedrío, la espontaneidad y la creatividad porque todo es una consecuencia necesaria de unas causas previas y unas leyes. El individuo es un fin en sí mismo y utiliza la educación, la ciencia y la tecnología para buscar su felicidad y sus propios objetivos con lo que otros valores como la comunidad, la tradición o el deber,  quedan en entredicho pudiendo conducir todo esto a una sociedad de átomos aislados y sin raíces.

Y empezamos por el pensador más importante de la Contra-Ilustración, Kant, que para Hicks es el punto de ruptura clave con la Ilustración y el primer paso hacia el postmodernismo. La primera hipótesis que Hicks defiende en su libro es que el postmodernismo es el resultado final de la epistemología de Kant: “El postmodernismo es la primera exposición implacable de las consecuencias de rechazar la razón, consecuencias que se dan necesariamente dada la historia de la epistemología desde Kant”
Kant

Puede parecer un poco raro que el filósofo que asociamos con la razón, Kant, sea el autor del principal ataque a la razón de la historia de la filosofía. Hicks dedica bastante espacio a este tema y lo tenemos que resumir. Básicamente, el argumento es que nuestra percepción de la realidad se debe a los órganos sensoriales y al cerebro y éstos no reflejan la realidad como es sino que de alguna manera la crean. Por lo tanto nunca se puede conocer el mundo exterior. Todo lo que experimentamos son meras representaciones que no tienen existencia propia fuera de nuestra mente. En el fondo, lo que Kant busca es salvar a Dios. Siendo un hombre religioso necesita defender a Dios del ataque de la razón y su solución es decir que la razón y la ciencia están limitadas  a ese mundo de las representaciones y dejan el verdadero mundo real (noumenal, en su terminología) sin tocar, porque es intocable. Al negar el conocimiento deja espacio para la fe ya que nadie puede decir lo que hay o no hay realmente en ese mundo exterior. En la historia de la filosofía Kant marca un giro fundamental de la objetividad a la subjetividad como estándar. Así que el golpe de mano de Kant es el siguiente: defiende mucho la razón y principios universales pero corta la conexión de la razón con la realidad, la razón no puede conocer la realidad, no podemos conocer nada fuera de nuestras cabezas. Y la historia del resto de la filosofía alemana es la historia de las extensiones y reacciones a Kant.

Ante el problema que plantea Kant de la separación entre el sujeto y el objeto hay dos posibles soluciones, o dos ramas, en la filosofía alemana del siglo XIX: 

  • Una es la postura de Hegel que acepta que la separación entre sujeto y objeto no puede ser salvada epistemológicamente por la razón y entonces propone que ese puente puede ser salvado metafísicamente identificando al sujeto con el objeto.
  • La otra solución es el irracionalismo representado por Kierkegaard que también acepta que la separación sujeto/objeto no puede ser salvada epistemológicamente por la razón pero sí por medios irracionales. 

Hegel es una figura importante en la historia del postmodernismo. Plantea que toda la realidad es producto de la mente, La Mente que contiene todas nuestras pequeñas mentes dentro de ella. Como la realidad proviene de nosotros sí podemos conocer la realidad en toda su gloriosa necesidad. Si partimos del sujeto que es un microcosmos del todo, podemos aplicar sus características al todo y así podemos hacer un modelo orgánico del mundo. Como la razón crea la realidad sí podemos conocer toda la realidad. Pero Hegel habla de una razón diferente a la de la Ilustración. La de Hegel es una función creativa, no cognitiva. No viene a conocer una realidad pre-existente sino que hace que la realidad exista.

Es muy importante por su influencia posterior en el postmodernismo que la razón de Hegel opera por medios dialécticos y contradictorios y se salta el principio de no contradicción de Aristóteles, según el cual una proposición y su negación no pueden ser verdad al mismo tiempo. Es decir A no puede ser B y no ser B al mismo tiempo. Por ejemplo, no es posible que un objeto sea a la vez un libro y no sea un libro. La cuestión era que la cosmología judeocristiana estaba llena de contradicciones: un Dios que crea algo de la nada, que es tres y a la vez es uno, de vírgenes que dan a luz, de un Dios bueno que crea un mundo que contiene el mal…La razón de la Ilustración no acepta esto y se da un declive de las creencias religiosas. Kant había descubierto que la razón llegaba a conclusiones contradictorias cuando intentaba entender el mundo: que el universo debe haber tenido un principio, pero que a la vez tiene que ser eterno, que tenemos libre albedrío pero que el determinismo es verdad, que Dios debe existir pero a la vez no existe…Estas contradicciones de la razón llevaron a concluir a Kant que la razón no podía conocer la realidad. Pero Hegel hace un movimiento muy osado, estas antinomias no son un problema para la razón sino que son la llave del universo. Kant estaba atrapado dentro de la lógica aristotélica pero, según Hegel, necesitamos un nuevo tipo de razón, una que abrace las contradicciones y que vea la realidad como evolucionando a partir de fuerzas contradictorias. Y así la razón ya es compatible con la visión judeocristiana, ya podemos aceptar que la creación comience a partir de la nada, que un ser perfecto cree el mal, etc. 

Pero la razón de Hegel también se diferencia de la de la Ilustración en otra cosa: en que es una función colectiva más que individual. Los individuos son construidos por las culturas que les rodean, las cuales son a su vez una función de fuerzas cósmicas profundas. El individuo es un pequeño aspecto emergente de un todo más grande, el colectivo. No voy a insistir más en Hegel pero sí a resumir sus cuatro principales aportaciones al postmodernismo:

1- La realidad es por completo una creación subjetiva
2- Las contradicciones están construidas dentro de la razón y de la realidad
3- Dado que la realidad evoluciona contradictoriamente, la verdad es relativa al tiempo y el espacio
4- El colectivo, no el individuo, es la unidad operativa.

Deberíamos hablar ahora de la otra rama, la irracionalista, representada por autores como Schleiermacher, Kierkegaard (que se educó en la filosofía alemana), Schopenhauer o Nietzsche pero sería muy largo así que resumo también el legado que los irracionalistas van a pasar al siglo XX:

1- Están de acuerdo con Kant en que la razón no puede conocer la realidad
2- Están de acuerdo con Hegel en que la realidad es profundamente conflictiva y/o absurda
3- La razón es superada por los sentimientos, los instintos o saltos de fe.
4- Lo no racional y lo irracional nos ofrecen grandes verdades acerca de la realidad

Como decíamos, después de Kant hay dos ramas en filosofía, la de Hegel y la de los irracionalistas y alguien tenia que intentar la fusión de ambas en una nueva síntesis. El que lo haría en el siglo XX fue Martin Heidegger. Heidegger está de acuerdo con Kierkegaard y Schopenhauer en que explorar los sentimientos -especialmente la angustia y el miedo y la culpa- es un acercamiento a entender la realidad. La aportación distintiva de Heidegger es el uso de la fenomenología, es decir, la exploración de los fenómenos de la experiencia y del cambio. No voy a entrar a fondo en su filosofía pero sí voy a recoger sus principales conclusiones porque todas ellas son aceptadas, con ligeras modificaciones, por el cuerpo principal del postmodernismo:

1- El conflicto y la contradicción son las verdades más profundas de la realidad
2- La razón es subjetiva e impotente para alcanzar las verdades acerca de la realidad
3- Los elementos de la razón -palabras y conceptos- son obstáculos que hay que retirar, sujetarlos a destrucción, o desenmascarar.
4- La contradicción lógica no es un signo de fracaso ni de nada significativo
5- Los sentimientos, especialmente los de ansiedad y miedo, son una guía más profunda que la razón.
6- Toda la tradición filosófica occidental -sea platónica, aristotélica o cartesiana- basada como está en la ley de no contradicción y en la distinción entre sujetos objeto es el enemigo que hay que vencer.

Hemos visto la evolución de la epistemología escéptica desde Kant hasta Heidegger sentándose las bases del postmodernismo. Pero para entender el éxito del postmodernismo nos faltaría ver cómo se produjo el fracaso del positivismo y de la filosofía analítica que era la rama anglosajona de la filosofía que habíamos mencionado antes. Esta rama es la que defiende la Ilustración, la razón y la ciencia y desde Inglaterra se extendió a Estados Unidos donde triunfó durante un tiempo. Pero aunque no podemos entrar a describirlo con profundidad la realidad es que el positivismo anglo-americano va a sufrir un colapso hacia los años 50-60 del siglo XX. dejando el terreno libre al postmodernismo. Este colapso lo anticipaba Bertrand Russell en 1912 cuando escribía en los Problemas de la Filosofía: “Podemos probar que existe un mundo exterior? No. ¿Podemos probar que existe una causa y un efecto? No. ¿Podemos probar la objetividad de nuestras generalizaciones inductivas? No. ¿Podemos encontrar una base objetiva para la moralidad? No. Definitivamente, no.” Russell concluye que la filosofía no puede responder estas cuestiones. Autores como Popper, Kuhn y otros defienden que nuestras teorías dictan lo que observaremos, que nuestras intuiciones perceptivas y nuestras estructuras conceptuales no se adaptan a los objetos y lo que percibimos no es neutral sino fruto de nuestra subjetividad y que no tenemos acceso directo a la realidad. Kuhn es muy influyente en este sentido. La ciencia no es más que una empresa social subjetiva en evolución que no puede pretender ser más objetiva que cualquier otro sistema de creencias. La idea de que la ciencia habla de la realidad o la verdad es una ilusión. No hay verdad, solo hay verdades y las verdades cambian. 
Foucault

Así que por un lado tenemos un impulso positivo hacia el postmodernismo que es el de la evolución de la filosofía alemana y por el otro un desarrollo negativo de la filosofía anglo-americana. Se produce así un vacío que el postmodernismo va a llenar. Al no existir la razón y la objetividad se vuelve a los sentimientos, al perder el sentido de nosotros mismos como individuos se vuelve a la identidad de grupo, resultando necesariamente a partir de ellos una balcanización de los grupos y el conflicto. 

Hemos descrito hasta ahora el componente filosófico del postmodernismo, vamos a ver ahora su componente político.

El componente político del Postmodernismo

Si la explicación fundamental del postmodernismo fuera filosófica, si todo se debiera a un escepticismo acerca de la razón y al subsiguiente subjetivismo y relativismo, deberíamos esperar que a nivel político hubiera un amplio espectro entre los postmodernistas. Pero ocurre que los postmodernistas son monolíticamente de extrema izquierda. Michel Foucault, Jacques Derrida, Jean-Francois Lyotard, Richard Rorty, Jacques Lacan, Stanley Fish, Catharine MacKinnon, y muchos otros, son todos ellos de izquierdas más bien radical. 

Y esto requiere una explicación porque durante la mayor parte de su historia intelectual, el socialismo defendió la razón y la ciencia. El socialismo marxista era lo más izquierdista en su tiempo y, sin embargo, tenía lo de “socialismo científico” como una seña de identidad. También requiere explicación que los postmodernistas más activos son muy hostiles al debate y a la disidencia cayendo con facilidad en ataques ad hominem y en medidas autoritarias de corrección política. Así que la pregunta es: ¿Por qué es entre la extrema izquierda -que tradicionalmente se ha promovido a sí misma como la campeona de de la civilidad, de la tolerancia y el juego limpio- donde menos encontramos estas costumbres y donde incluso se denuncian?

Y aquí viene la segunda hipótesis de Hicks acerca del postmodernismo: “El postmodernismo es la estrategia epistemológica de la izquierda académica radical para responder a la crisis causada por el fracaso del socialismo tanto en la teoría como en la práctica”. Voy a explicar un poco esta hipótesis.

El socialismo marxista clásico  formulaba cuatro reivindicaciones fundamentales:

1- El capitalismo es explotador. El rico esclaviza al pobre. Es brutalmente competitivo domésticamente e internacionalmente imperialista.

2- El socialismo, por contra, es humano y pacífico. La gente comparte, es igual y cooperadora.

3- El capitalismo es en definitiva menos productivo que el socialismo. Los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Y el subsiguiente conflicto de clases hará que el capitalismo colapse al final.

4- La economía socialista, por contra, será más productiva y generará una nueva era de prosperidad.

El desastre fue que las cuatro premisas del socialismo fueron refutadas tanto en la teoría como en la práctica. El mercado libre ganó a la economía centralizada sin ningún género de dudas. Las economías de las naciones capitalistas cada vez eran más productivas y no sólo los ricos de esos países se hacían más ricos sino que los pobres también se hicieron más ricos. Por contra, todo experimento socialista ha terminado en desastre económico.En lo político, el capitalismo liberal ha respetado derechos y libertades mientras que el socialismo en la práctica acabó siendo más brutal que las peores dictaduras. Todo régimen socialista ha colapsado en dictaduras que han asesinado gente a gran escala. Todo esto era conocido por mucha gente en la primera mitad del siglo XX pero muchos seguían teniendo la esperanza puesta en Rusia. Pero en 1956 se producen dos hechos definitivos: la URSS invade Hungría y Nikita Krushchev reconoce oficialmente que el régimen de Stalin había asesinado millones de personas.

Imaginemos ahora a un socialista convencido enfrentándose a estos datos. ¿Cómo reaccionaria? Tienes un gran compromiso con el socialismo, sientes que es verdad y quieres que sea verdad porque todos tus sueños de paz y prosperidad están puestos en él. ¿Abandonas tu teoría y aceptas los hechos o tratas de buscar una manera de mantener tu fe en la teoría?

En mucho sentidos, el dilema ante el fracaso del socialismo es parecido al dilema de los religiosos ante el fracaso de la fe y el triunfo de la razón en la Ilustración. Kant había escrito en el Prefacio de su primera Critique: “para hacer sitio a la fe”…y Kierkegaard había escrito en Fear and Trembling: “la fe requiere la crucifixión de la razón”. Así que Kierkegaard procedió a crucificar la razón y glorificar lo irracional. Los pensadores de izquierda de los años 50 y 60 del siglo pasado se encontraban en el mismo dilema. Ante el florecimiento del capitalismo y la pobreza y brutalidad del socialismo tenían que elegir entre la realidad y sus ideales: o aceptar los hechos y renunciar a sus ideales o aferrarse a sus ideales y atacar toda el concepto de que la evidencia y la lógica importan. Que todos los líderes del postmodernismo (Foucault, Lyotard, Derrida, Fish, Rory…) llegaran a la madurez en sus carreras en los años 50 y 60 (y que provinieran algunos de ellos del partido comunista) no es ninguna coincidencia.
Derrida

El postmodernismo nace del matrimonio entre la izquierda política y la epistemología escéptica. A la vez que el socialismo político cae en crisis en los años 50, en Europa se empieza a tomar en serio a Nietzsche y Heidegger y a la vez se hunde el positivismo lógico con Quine y Kuhn. Es entonces cuando la dominancia de la epistemología subjetivista y relativista en la filosofía académica ofrece a la izquierda académica una nueva táctica: “Todo esto no es más que lógica y datos; la lógica y la evidencia son subjetivas; no se puede realmente probar nada; los sentimiento son más profundos que la lógica y nuestros sentimientos dicen socialismo”. Esta es, resumida, la segunda hipótesis de Hicks: el postmodernismo es una respuesta a la crisis de fe de la extrema izquierda académica.

Entonces la izquierda va cambiando su discurso de varias maneras. Una de ellas es recuperar la figura de Rousseau, pero no vamos a entrar en ello. Otra es cambiar el discurso de la necesidad a la igualdad. Dado que el socialismo fracasó en acabar con la pobreza y a los trabajadores les va mejor con el capitalismo, se cambia el foco a la desigualdad: la pobreza que causa el capitalismo no es absoluta sino relativa. Las necesidades básicas están cubiertas pero otros en la sociedad tienen más y entonces el proletariado sufre una opresión psicológica y eso les llevará a la revolución. Por otro lado, se abandona el discurso de clase y los pensadores de izquierdas se localizan en subdivisiones de la especie humana concentrándose en las mujeres y las minorías étnicas. Hay grupos desfavorecidos y no hay igualdad entre los grupos. También se pasa de decir que la riqueza es buena (cuando se pensaba que el socialismo la iba a producir) a decir que la riqueza es mala y se empieza a condenar al capitalismo por su éxito en producir riqueza, tema que desarrolla por ejemplo Marcuse. La izquierda vira hacia la preocupación por el medio ambiente y en definitiva los intelectuales de izquierda buscan nuevas maneras de atacar el capitalismo. 

Se produce un cambio que ya hemos mencionado de pasada pero que es importante: el viraje desde el universalismo al  multiculturalismo. Los teóricos de los años 50 se empiezan a preguntar: “Pueden las masas ya concebir que todos somos hermanos y hermanas bajo nuestras diferencias de piel? ¿pueden las masas pensar en sí mismas como una clase armoniosa internacional?” y la respuesta es que no y que hay que hablar a las masas de cosas que puedan entender y por eso se vira hacia sus identidades de sexo, étnicas y religiosas. Como dice Rorty:”nuestro sentido de solidaridad es más fuerte cuando vemos a aquellos con los que nuestra solidaridad es expresada como “uno de nosotros”, donde “nosotros” significa algo más pequeño y más local que la raza humana”.

La Estrategia Postmoderna

En el discurso postmoderno la verdad es rechazada y la consistencia suele brillar por su ausencia. Fijaos en estos pares de afirmaciones:

1- Por un lado, toda verdad es relativa; por el otro, el postmodernismo nos dice cómo son las cosas en realidad

2- Por un lado, todas las culturas merecen el mismo respeto; por otro, la cultura occidental es destructiva y mala como ninguna otra

3- Los valores son subjetivos, pero el sexismo y el racismo son realmente malos

4- La tecnología es mala y destructiva, pero es injusto que unos tengan más tecnología que otros.

5- La tolerancia es buena y la dominación es mala, pero cuando los postmodernistas tienen poder se impone la corrección política y no se puede disentir.

Todas estas frases tienen el mismo patrón: subjetivismo y relativismo en la primera parte y absolutismo dogmático en la segunda. El postmodernismo se da perfecta cuenta de la contradicción pero le da igual. Los postmodernos  pueden responder: “eso no son más que contradicciones lógicas aristotélicas”. Pero una cosa es decir eso y otra sostener esas contradicciones psicológicamente, es decir, aguantar la disonancia cognitiva que estas contradicciones generan. Mirad estos otros ejemplos. En este caso se produce un choque entre la teoría postmoderna y los hechos históricos:

1- Los postmodernos dicen que Occidente es profundamente racista , pero ellos saben muy bien que Occidente acabó con la esclavitud por primera vez en el mundo y que es solo en los lugares donde las ideas occidentales se han impuesto que se considera ofensivo el racismo.

2- Los postmodernos dicen que Occidente es profundamente sexista pero ellos saben muy bien que las mujeres occidentales fueron las primeras en votar, en tener derechos contractuales e igualdad de oportunidades, cosa de las que carecen en otros lugares del mundo.

3-Los postmodernos dicen que el capitalismo occidental es cruel con sus pobres pero ellos saben muy bien que los pobres en Occidentes son mucho más ricos que los pobres de cualquier otro sitio en términos materiales y de oportunidades para mejorar su condición.

A la hora de explicar estas contradicciones sólo hay 3 posibilidades:

1- La primera posibilidad es que el relativismo es primario y el absolutismo político secundario.

2- La segunda posibilidad es que el absolutismo político es lo primario y que el relativismo es una estrategia retórica para conseguir los objetivos políticos

3- La tercera posibilidad es que el relativismo y el absolutismo coexisten en el postmodernismo y que las contradicciones no afectan psicológicamente a los que las mantienen.

Hicks analiza las tres posibilidades y yo creo que se inclina más por la segunda a la que llama postmodernismo maquiavélico. La primera es fácilmente descartable porque si el subjetivismo fuera lo primario cada persona llegaría a conclusiones diferentes y no se produciría la uniformidad política que existe en el postmodernismo. Los postmodernos ocuparían diferentes posiciones  políticas a lo largo de un espectro. La conclusión para Hicks es que el postmodernismo es un movimiento político que sólo en determinado momento recurre al relativismo. El postmodernismo no sería relativista en absoluto. Según esta hipótesis los postmodernos no creerían realmente en mucho de lo que dicen. Citando a Derrida: “la deconstrucción nunca tuvo sentido o interés, por lo menos desde mi punto de vista, más que como radicalización, es decir, también como dentro de la tradición de un cierto Marxismo, en un cierto espíritu del Marxismo”. Esta interpretación es la que mantiene también Mark Lilla: “la historia de la filosofía francesa en las tres décadas siguientes al a Segunda Guerra Mundial puede ser resumida en una frase: la política dicta y la filosofía escribe”.
Hicks

Conclusiones

Bueno, esta ha sido una entrada bastante densa sobre un tema que realmente lo merece pero que da para mucho más todavía. La situación en la que estamos es la de un mundo modernista, resultado de la Ilustración, que defiende la razón la ciencia, los derechos individuales, etc., que esta siendo atacado  por la ideología postmodernista. Una cosa muy interesante es que el grueso de ese ataque es fundamentalmente moral, es decir no es por medio de datos, evidencias y argumentos lógicos sino por medio de algo más emocional y moral. Se ataca al modernismo por sexista, racista, dogmático intolerante y explotador. Y esto está minado la moral del modernismo que está perdiendo la fe en la razón, la ciencia y la tecnología y en sus propios valores.

Pero a nivel filosófico la defensa de las premisas en las que se basa el modernismo es incompleta y débil y esta debilidad es la fuente del poder del postmodernismo. Articular la defensa de estas premisas es esencial para mantener el progreso de la estrategia de la Ilustración y blindarla frente a las estrategias postmodernistas. El tiempo dirá.

@pitiklinov

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